Tras la intervención suele colocarse una férula nasal durante aproximadamente una semana. Es habitual presentar inflamación y, en algunos casos, hematomas durante los primeros días.

La recuperación inicial suele durar entre dos y tres semanas, aunque depende de cada paciente. La nariz continúa desinflamándose y modificando su aspecto durante los meses siguientes, por lo que el resultado definitivo puede tardar alrededor de un año en apreciarse.