No. La liposucción no es un tratamiento para la obesidad ni una técnica destinada a perder peso.

Su objetivo es eliminar depósitos de grasa localizada que pueden persistir a pesar de mantener una alimentación equilibrada y realizar ejercicio físico.

Los mejores candidatos suelen ser personas con un peso relativamente estable que desean mejorar el contorno de determinadas zonas del cuerpo.