La cirugía puede valorarse cuando la parálisis facial no presenta una recuperación suficiente, existe una lesión importante del nervio facial o persisten alteraciones funcionales y de la simetría del rostro.

La indicación depende de la causa, el tiempo transcurrido desde el inicio de la parálisis y el estado de los músculos faciales.

No todas las parálisis faciales necesitan cirugía. Es fundamental realizar una valoración especializada para determinar qué tratamiento puede ofrecer mejores posibilidades de mejoría en cada caso.